Ugh, han pasado años y me entristece un poco no haber escrito máspor aquí. Eso no significa que no haya estado haciendo nada; de hecho, he estado haciendo mucho.
No he logrado todas las cosas que deseaba, pero he cumplido varias y puedo decir que estoy mejor que antes. Claro que todo puede mejorar más. Aún no soy super cool.
Seguí trabajando con clínicas de estética, un proceso que me dio conocimientos, dinero y estrés durante los últimos años. Actualmente he dejado de trabajar en ello, pero he aprendido mucho sobre mí mismo en el proceso.
El año pasado estaba quemadísimo. Después de un par de años trabajando 16 horas al día, sin días libres, sin vacaciones reales, quería matar a alguien.
Durante mi único mes de vacaciones tuve que viajar a Perú a supervisar las obras de renovación de nuestro apartamento en Miraflores mientras trabajaba con el portátil para acabar un proyecto con una clínica de Madrid.
Cuando tomé el avión hacia Lima ya estaba estresado, pero las siguientes semanas fueron peores. Quienes han tenido obras en casa saben lo horrible que es. Obreros que no avanzaban, carpinteros desaparecidos en combate, un mal supervisor de obra que terminó doblando el presupuesto económico y el tiempo de la obra. Una desgracia. Además de lo complicado que puede llegar a ser lidiar con algunos clientes como freelance.
Terminé 2015 hastiado de todo, así que decidí cerrar puertas y tomarme un año sabático. Empecé en noviembre y me fui directamente a la casa de mi papá en Perú. Quería pasar tiempo con él, su esposa y con mis hermanas pequeñas. Además, era la única casa con piscina y sauna en donde me podía quedar sin sentirme mal, que siempre es un plus.
También viajé a Nueva York, hice mochileo por Cusco durante una semana, conocí a gente muy agradable y me perdí en Machu Picchu por salirme del camino. Pensé que moriría.
Celebré mis primeras navidades en años y jugué muchísimo con mis hermanitas.
Además tuve sexo, mucho sexo, con unos cuantos chicos. No hay nada como los chicos latinos, ellos sí que saben hacer el amor. Lo dice alguien que se ha acostado con chicos de medio planeta.
